“…hacia un destino que conozco pero que olvido al regresar”
62. Modelo para armar – Julio Cortazar
No es fácil perder un tranvía, pero dado que estos tienen un comportamiento predecible hay una serie de directrices que de seguirlas estrictamente nos permitirán lograrlo un gran porcentaje de las veces.
Como prerrequisito es útil no tener claro que tranvía es apropiado para nosotros. Esto es, tal y como parece, extremadamente difícil; no en vano los tranvías suelen diferenciarse por número, color y destino y estas tres cosas son fácilmente reconocibles y memorizables para cualquiera. Por ello una técnica utilizada habitualmente es no tener claro el destino al que queremos dirigirnos lo que ayudara por lo tanto a ignorar que tranvía es apropiado para nosotros. Entendemos que esta técnica es complicada de aplicar dada su contradicción intrínseca: ¿para que queremos coger un tranvía si no sabemos donde tenemos que ir?
