
“Mes songes viennent en foule
Pour se désaltérer à ces gouffres amers.”
Le Poison – Charles Baudelaire
Marcos se despertó muy lentamente, sin prisas. El ambiente era dulce y tibio y a su alrededor se revelaba una habitación de paredes blancas decorada con muebles blancos (sobrios y sofisticados) que aún tenían su madera impregnada por el dulce aroma de una mujer. Sintió las suaves y cálidas sabanas de seda sobre su piel desnuda, mientras se desperezaba estirándose profundamente bajo ellas. Cuando se sintió absolutamente despejado, abrió los ojos y tomo una larga bocanada de aire perfumado. Por fin, tras un último y largo bostezo se levantó de un enérgico salto y se dirigió al baño.
Se sentía revitalizado, por primera vez en mucho tiempo había tenido un sueño profundo y estaba descansado. Se asomó al espejo del baño y se vio más atractivo que nunca. Su barba de un par de días le daba un aspecto descuidadamente sensual, sonrió y así se gustó aún más, todos sus dientes relucían blancos entre sus labios enrojecidos por los besos. Se fijó en su torso bien formado mientras se preparaba un baño de espuma, observó como sus morenos brazos y piernas brillaban bajo la tenue luz que derramaba el halógeno, le encantaba el apolíneo aspecto que tenía.

